febrero 11, 2020

Blues para un amor perdido

 
No, nunca me atreví a decirle cuánto me gustaba besarle sus dos mejillas, para no mostrarme como un tímido niño, o quizá para no parecerle un tonto enamorado, a quien le basta su compañía para sentirse atrapado.

Si despierto no puedo escapar de su mirada, de esos pequeños ojitos que con dulzura me decían amor, dormido sueño que estoy acariciando su trigueño rostro, hasta que ella sonríe y me abraza con pasión.

Mis manos aún extrañan brindarle cariño, y aún cuando sólo tengo su fotografía, mis dedos no cesan en rozar su rostro digitalizado, recordando mejores tiempos, aquellos que ahora han quedado perdidos.

Más no pasan los momentos que vivimos en secreto, donde las horas discurrieron con un silencio inquieto, dentro de la catedral que construímos para expresar sentimientos sin pudor, alejados de miradas profanas y voces de predicador.

Por la noche rezaré sin el refugio de su presencia, atado a ese gran sentimiento que comenzó un día y terminó hoy, implorando para que  viva mil años de felicidad, y cuando ese tiempo concedido se termine, yo le regalaré otros mil más.

Y si por alguna casualidad se desata el vendabal de sus recuerdos y entre ellos estoy yo, que me imagine cantando la siguiente línea bajo la lluvia con todo mi corazón:

quédate para siempre conmigo, por favor.

Mon Laferte: "Quédate esta noche"

No hay comentarios.:

Publicar un comentario