El ajedrez de la vida
Normalmente juego ajedrez cuando estoy viajando, con la mente despejada; consiguiendo buenos resultados en un simulador, contra un jugador programado con 1300 ELO. Hace pocas semanas comencé a jugar ajedrez por las noches, en jornadas que se alargaban más de lo prudente; movido más por la frustración que por el placer, porque no podía superar a ese jugador preprogramado. Después de algunas noches de insomnio, creía yo que mi capacidad cognitiva en general, había decaído totalmente y el ajedrez era la confirmación de un proceso irreversible. Después jugué una tarde y superé fácilmente al oponente. Regresé al juego nocturno y perdí más de las que gané, después de algunas buenas partidas. Las últimas derrotas sucedieron con errores de novatos. Pero jugué otra tarde y volvieron las victorias. Así, realicé un ciclo de pruebas por otros días y llegué a las siguientes conclusiones: Un cerebro descansado o medianamente relajado, puede desarrollar toda su capacidad en este juego, mantenien...