Jules Lemaitre - El Primer Impulso
Touriri, un ciudadano adinerado de Bagdad, era justamente célebre por sus virtudes. Era caritativo con los pobres; reducía sus gastos para aumentar sus limosnas. Escuchaba con paciencia las quejas y los suspiros de los que sufrían, y los consolaba cuando no podía ayudarlos. Soportaba con serenidad las pequeñas tribulaciones que conforman la mayor parte de la vida humana. Era tolerante incluso con la contradicción, una virtud poco común, ya que cada hombre desea que los demás sean inferiores, pero a la vez semejantes a él. Casado con una mujer de carácter difícil, la complacía en sus caprichos; ni deseaba que fuera más joven ni más guapa. Aunque le gustaba rimar y escribir fábulas y diálogos para representarlos en el escenario, se alegraba sinceramente cuando sus rivales recibían aplausos y nunca escatimaba en elogios, generosos y juiciosos. En resumen, todo Bagdad lo consideraba un santo. Sin embargo, su semblante no era el sereno que se espera de la santidad. Sus facciones estaban pro...