El ajedrez de la vida
Normalmente juego ajedrez cuando estoy viajando, con la mente despejada; consiguiendo buenos resultados en un simulador, contra un jugador programado con 1300 ELO.
Hace pocas semanas comencé a jugar ajedrez por las noches, en jornadas que se alargaban más de lo prudente; movido más por la frustración que por el placer, porque no podía superar a ese jugador preprogramado.
Después de algunas noches de insomnio, creía yo que mi capacidad cognitiva en general, había decaído totalmente y el ajedrez era la confirmación de un proceso irreversible. Después jugué una tarde y superé fácilmente al oponente.
Regresé al juego nocturno y perdí más de las que gané, después de algunas buenas partidas. Las últimas derrotas sucedieron con errores de novatos. Pero jugué otra tarde y volvieron las victorias.
Así, realicé un ciclo de pruebas por otros días y llegué a las siguientes conclusiones:
- Un cerebro descansado o medianamente relajado, puede desarrollar toda su capacidad en este juego, manteniendo la atención en la estrategia del oponente y al desarrollo de la estrategia propia.
- Conforme se agota el cerebro, la capacidad cognitiva disminuye rápidamente y la atención solo se presta al desarrollo de la propia estrategia, no al desarrollo de la estrategia del oponente. Actúa por memoria, sin escrutinio o atención a los detalles.
- Después de 12 horas de jornada diaria, por las noches el cerebro no está descansado o relajado; el agotamiento no permite la concentración prolongada, acaso puntual.
- El descenso cognitivo llega sin avisar. Cuando se descubre un error de principiante, es el momento prudente para retirarse, dejar el juego, cambiar de actividad o dormir.
Puede parecer obvio, pero aprender solo por teoría no es lo mío, necesito la experimentación y la comprobación tangible. Soy como el apóstol Tomás, pero en todo tipo de aprendizaje.
¿O eres de los que piensan que si un futbolista te dice cómo hizo la jugada del gol, tú crees que puedes hacerla sin practicar? ¿O crees que si un arquitecto te dice cómo manejar Autocad, al día siguiente puedes alardear que también eres arquitecto o dibujante de planos?
Revisemos las recomendaciones para mejorar nuestro juego de ajedrez y de la vida, extrapolando las conclusiones a la vida misma:
- Un cerebro descansado es necesario para mantener la concentración.
- La concentración permanente consume mucha energía y no se puede mantener más de dos o tres horas, según mi experiencia en el juego, necesitando un descanso según la capacidad de cada uno, y de cuanto tiempo se lleve en la actividad durante el día.
- Dormir suficiente (y no lo necesario) es vital para que el cerebro rinda hasta el fin de la jornada (o del día).
- Es tan importante aprender a descansar, como aprender jugar.
- La ansiedad se manifiesta en diferentes obsesiones, en este caso la del ajedrez y las ansias de ganar; no de jugar, no de aprender, no de disfrutar. No soy psicólogo, pero a mí me parece un ejemplo de TOC.
- La obsesión puede llevarnos por una espiral descendente, alterando nuestros ciclos de sueños o convertirse en algo peor. Es necesario detenerse, pausar la actividad (o cadena de sucesos) y recapacitar.
Con estas enseñanzas y aprendizajes mejoraré mi juego y algo en mi vida. Pero también hay recomendaciones útiles para nuestra conciencia. Y a esto venía el artículo que nos compete hoy.
Las obsesiones no desaparecen con facilidad, migran y se manifiestan de distintas formas, como cuando uno se obsesiona con las redes sociales y, lo peor, no es conciente de esto, no se da cuenta.
Aprender a reconocer nuestros límites y retirarse a tiempo, es algo que se conoce después de reflexionar con la experiencia (con las experiencias). Qué importante es no rechazar actividades nuevas; pues, evitar el conocimiento directo o evitar el aprendizaje, nos deja sin la posibilidad para conocernos, y si no nos conocemos, no podemos mejorar. Qué impotante es gestionar bien cada experiencia.
Volviendo al ejemplo con Autocad: estudia el diseño con esta herramiente de software y practica para ser un buen dibujante. Si deseas ser arquitecto, necesitarás estudiar varios años, graduarte, realizar prácticas y después de algunos años de experiencias, podrás sentirte un verdadero profesional, listo para dar el siguiente paso.
En este sentido, no pienses que eres un maestro de la vida o una persona madura, si no experimentas, reflexionas, estudias, pruebas, yerras, corriges, reflexionas y vuelves a experimentar en carne propia.
Así, cuando concluyas el ciclo de aprendizaje, podrás decir:
"hoy soy más sabio que ayer".


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