Sempiterna
No llegué a amarla, solo a quererla. Solo añorarla desde una memoria; porque nunca la conocí. Ahora es una esperanza antigua que no quiero olvidar. Cuando ya todos se hayan ido, y esté obligado a seguir el sendero de la noche, me despediré de esta memoria para no arrastrarla conmigo; quiero que viva eternamente entre los astros, acelerando constantemente en el cosmos, hasta igualar la velocidad de la luz. Quizás, si supera esta singularidad, desgarre el tejido del tiempo y algo de mí, que se impregnó en esta, la invite a buscarme en la noche final, regresando conmigo llena de luz. Y, aunque solo sea una memoria, ¡mi memoria! Su luz me salvará. Esta memoria es sempiterna. Siempre estará. Relacionado: Dos personas que jamás se amaron