Crítica a En el corazón de la bestia
Brad Pitt es garantía de entretenimiento, como mínimo. En esta oportunidad esperé algunas semanas para ver la película, debido a que las salas estaban con una ocupación mayor al 75%. Esto no me gusta porque el consumidor de cine en Perú, tiende a hablar y a encender sus móviles en la sala.
Sobre la película, lo mejor es la actuación de Brad Pitt, que en esta oportunidad sorprende con un papel dramático y contemplativo hacia el final, como el de James Gray en Ad Astra. En una visión muy personal, Pitt alcanza la madurez como actor; y, desde aquí, veremos más trabajos donde sacrificará su ego por el bien de la película.
La fotografía y el trabajo de cámaras me gustó. Para semejante naturaleza, este punto es importante. La dirección lo hizo bien. El trabajo del perro destaca como coprotagonista, aunque su guión fue bastante predecible; y no es sarcasmo, pues generalmente, se le atribuyen sonidos a la mascota en momentos en que realmente no los emitiría en la vida real, pero es necesario mostrarlo para mantener la comunicación entre los personajes.
El desarrollo no promete mucho, pero los eventos suceden de una forma creíble y mantienen al púbico expectante. Quizás la mejor escena sucede en el final, que viene a ser la consagración de Brad Pitt como actor.
En sí la película no tiene profundidad, en gran parte de los 100 minutos, es solo suficientemente emocionante para seguir con la historia. El pasado del protagonista no se desarrolla más que por su trauma. No hay algo que nos invite a pensar, básicamente es una película para sentir, que es lo que busca la generación actual.
Lo que deberíamos rescatar es la pregunta que se desprende del final: "¿la vida es eso y ya?" Que la resuelven con: "todo lo mío es para tu bien".
Con todo, es una película entretenida, pero si no estuviera Brad Pitt y la escena final, no iría a verla.
6.5/10. Sencilla pero eficaz.

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