Crítica a Primate
Nunca me gustaron los simios, con esto me refiero a todo tipo de mono y demás miembros de la familia. No es que los odie, simplemente los rechazo; pero esto no me quita el entusiasmo para ver una película con temática simiesca, en el cine.
Ahora que lo pienso, recuerdo al primer simio que llegó a mi vida, ese gorila lanzando barriles en el Donkey Kong ochentero. Quizás en ese tiempo adquirí la simiofobia. Desde entonces llegaron otros tantos, como el amable Cornelius, su "guapa" esposa Zira, el terrible Dr. Zaius y, el no menos importante, King Kong, rey de todos los monos y subespecies. Quizás el único que toleraría, es a Chewbacca.
Como sea, al enterarme de una película con buena crítica y con un chimpancé como protagonista, decidí verla; aunque el aburrimiento también ayudó en la decisión, además de la escasez de películas decentes desde hace dos meses.
El primate protagonista es Ben, interpretado por Miguel Torres Umba, actor que hizo un buen trabajo dentro de ese traje de chimpancé bien confeccionado. Aunque se veía un animal demasiado robusto, grueso, como resultado de utilizar efectos especiales prácticos (esos donde NO se utilizan efectos en computadora), fue una decisión acertada. Ben fue lo mejor.
El gran simio se encargará de aterrorizar a las hordas de adolescentes juergueros y al público. Es que se han visto monos feos en el cine, pero este los supera a todos.
Nuestro amigo peludo infunde tensión en el espectador, nos deja un poco nerviosos y, en algún momento, impacta por su fiereza animal, desbordada por la rabia.
Las escenas y los escenarios me gustaron, casi siempre las cámaras capturaron la acción y resaltaron el trabajo de la actuación. En cuanto a los efectos de sonido, me sorprendió no oír los gritos característicos de estos simpáticos animalitos.
El guión no destaca, es lo mismo que cualquier otra película del género. Quiero decir que en esta categoría de películas, el guión sirve como relleno. No olvidemos mencionar que es tan predecible, como el día a día de un oficinista contratado por el Gobierno.
El argumento es sencillo, pero eficaz; no es ingenioso pero funcional. Sin embargo, el desarrollo del argumento es otra cosa. Yo diría que aunque funciona, tiene las mismas taras de toda película genérica, ya saben, situaciones forzadas, absurdas, inverosímiles. En fin, ¡quién sabe! Ninguno hemos tenido "la fortuna" de tener a un simio rabioso enfrente.
De regreso a casa, caminando por las calles oscuras, pasé mirando los árboles altos y los evitaba, pensaba que podría estar escondido algún primate entre sus ramas. Y felizmente fui precavido, porque me pareció que saltó a esconderse detrás de un pequeño geranio; fue muy rápido el macaco, y estaba oscuro, así que no pude divisarlo con claridad. Pero ahí estaba, eso es seguro.
6/10. Ciertamente no destacará como arte, pero es buen cine palomitero funcional.
Y ya al cierre del artículo, recordé que a mí me decían "mono" cuando era un niño; y, créanme, no era por lo ágil... Ahora entiendo todo.


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