Fluir conmigo
Llueve intensamente en la ciudad. El cielo se oscurece cuando el mediodía ha pasado. Poco después las nuben caen. Y caen sin parar entre rayos y truenos que destiemplan a quienes más se encogen, para protegerse de un clima que ruge a rabiar.
Fluye el agua por las pistas y veredas, como fluye mi espíritu aventurero en las noches de cualquier día, en cualquier localidad.
No hay aguacero que me detenga, no hay vasija que me contenga. Solo sigo por ahí, en la oscuridad o en la luz, en la alegría o en la tristeza. Camino, pienso, siento... Vivo sin deternerme cuando la lluvia llega y se oculta el poblado de cualquier lugar.
Es por mi corazón que ya no se detiene por nadie, aunque guarda el mejor asiento para ti. Si acaso es que llegas algún día, solo pasa y siéntate, que aún queda tiempo para fluir conmigo; y, si quieres, también para bailar.


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