Eres tú o eres todos
Hoy no le escribo a nadie. Solo a ti. Sé que estás lejos, quizás a millones de kilómetros de distancia, en un tiempo que solo se puede medir con eones. Anoche vi un cielo totalmente nublado, mientras yo pisaba el suelo húmedo de la temporada. En noches oscuras como esta, en el silencio de la madrugada, el shapingo susurra palabras cada vez que el viento arrecia. Le escucho hablarme, a veces seducirme con sus lisonjas, o manipularme con su intrincado sofisma. Sus palaras, dulces como un néctar, o amargas como un buen chocolate, no saben que estoy acostumbrado a ingerir sin sabor. No sabe, en fin, que con el tiempo aprendí a vivir con estoicismo. Mi mente está enfocada; le oigo pero no le atiendo, le veo pero no me importa. Porque tú me importas más. Nuevamente mi cuerpo descansa por las noches. Regresan a mi mente, escenarios y personajes que se representan alegóricamente, entre pasajes vividos y desconocidos; son aquello que no puedo ver con los ojos de mi cuerpo físico, pero sí c...