mayo 05, 2018

Mi tonto amor

Es otro sábado por la noche, te veo pasar tan feliz con ese afortunado hombre, que muy a mi pesar, sólo suspiro afligido por la ausencia de tu compañía.

Cómo decir que podré alguna vez conversar contigo más allá de un buenas tardes, sí en cada oportunidad estás apurada y atenta a tu celular.

Ya no sé si eres tan perfecta, o es la obsesión que se ha apoderado de mí, que no puedo apartarte de mi imaginación, en donde eres la princesa encantadora en el gran castillo de mis sueños, rodeada de altos muros que llegan hasta el cielo, siempre flanqueda por un bello príncipe y apartada de un horrible dragón.

Es ese príncipe el que te acompaña en tu carroza, y es ese dragón que no puede escupir fuego porque sus lágrimas apagaron su ardiente corazón.

Detrás de la muralla de tu vida, en medio del profundo bosque de centenarios árboles, donde la luz del día no penetra con facilidad, vivo en silencio para tus oídos e incípido para tu gusto.

Y aunque la dureza de mi realidad extinguió la alegría, creo que en la sutileza de la naturaleza encontraré una hada posada sobre una flor, desde donde el arco iris empezará su recorrido.



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