septiembre 29, 2017

No te vayas, papá

Padre, los días se van corriendo y tus años llegan a su final. Quisiera decirte: ¡no te vayas papá!, pero el tiempo vuela y te marcharás.

Nos quedaremos en esta vida sin tu protectora presencia; y aunque no estoy listo para tu partida, tú sí lo estás.

La Cruz de Motupe te guiará en el tránsito, hasta que el apóstol San Pedro, con un dichoso abrazo, te recibirá al final del camino.

Si en alguno de los años por venir, un rayo de luz se descubre entre la neblina, recordaré tu existencia y te veré brillar. Y cuando mi postrer aliento exhale, es mi deseo que me recibas cuando te siga a ese mismo destino, a aquel que no tiene tiempo ni lugar.

Ahora quisiera decirte tantas cosas, pero nos quedan días para conversar, de todo lo que hicimos y de lo que vendrá; sólo diré al término de tu vida: ¡ve en paz viejo querido!, porque te recordaré con cariño, aunque te quedes en un distante futuro, siempre tu recuerdo permanecerá conmigo.

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