mayo 12, 2017

Hoyo negro

Esta noche quería escribir mis sentimientos, contarlos en prosa o en verso. Pero quizá por desatarlos, alguna persona se ofenda con mis palabras. Llegué a encontrar la canción perfecta para estos momentos, con algunas rimas y otros textos; sin embargo, ya no me siento libre ni en mi propia esquina.

No quiero que me recriminen o que me brinden consuelo; tampoco le escribo a alguien en particular. Todo lo que sigue, es porque no tengo a quien decírselo en secreto.

No sé, a veces pienso que soy como la caja de pandora, pues cualquier persona que desee saber más de mí, forzosamente deberá mirar adentro, y... ¡pobre de aquella criatura! que al abrir mi caja, sólo encontrará muerte y sepultura.

Sí, estoy triste, pero todavía puedo caer más. Cuando esto pasa, la indiferencia me parece un castigo, la vida un gran mal, no entiendo el propósito de mi existencia, no hay ninguna luz al final. Es tan difícil ser yo mismo, es tan frustrante ser como soy. Pero lo más horrible es descubrir mi soledad, la imposibilidad de una persona que me enseñe el otro camino, ese que me lleve a la felicidad.

A veces vemos mendigos por la calle y algunas monedas que le dan. Pero el gentío es ciego, no puede ver por dentro, por eso algunos acaban en el suicidio y otros nos perdemos en el silencio, esperando la hora en que llegue, el ángel de los muertos.

Quizá esta noche quiera dejar mi cuerpo, salir y volar por los cielos, para regresar por ese antiguo andar. Si algún entendido leyese esta línea, quiero contarle que estoy atrapado en este cuerpo, en esta mente, en todas mis emociones y sentimientos; que hay una quimera que me tiene preso, a la que no puedo apartar. Estoy encadenado, tengo miedo y no sé cuándo se terminará.

Me dijeron que 108 cuentas tiene el collar de Buda, y 108 existencias son las que tenemos para completar la gran obra. En verdad, deseo estar en esa última y que pronto, muy pronto, al estilo dantesco, descienda por los círculos del infierno, para quedarme algunos miles de años en aquel terrible lugar.

Y si cuento todo esto, es porque por un corto tiempo, pensé que todo podía cambiar, pero ahora  lo recuerdo: sólo soy un hoyo negro, en un basto universo.

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