febrero 22, 2017

Chiste cruel

Mi abuelita, quien cumplirá los 100 años de vida el próximo mes, me contó hace 30 años un chistecito de la vieja escuela, de esos que se pierden en el tiempo y que ya nadie los cuenta.

Según parece, la historia se desarrolla en Perú, el nombre del personaje no lo recuerdo, pero se me ocurre uno y sucedió más o menos como sigue.

Los padres de Danielito, al verlo interesado en la poesía, decidieron enviarlo a España para realizar los 5 años de estudios universitarios. Muy emocionados todos, el hijo partió en un vapor tras gran despedida, todos colmados de ilusiones y expectativas.

Transcurrieron los años y cuando Daniel regresó, sus padres organizaron tremenda bienvenida para la gran noche. No sólo se presentaron los familiares, también los amigos, amigos de amigos, los vecinos y aquellos que nunca están convidados.

Ya en medio de la reunión, la orgullosa madre lleva al balcón a su hijo —seguidos por la multitud— y le dice: "Hijo, demuéstranos el fruto de tus estudios, recítanos un verso con las estrellas que vemos allá arriba". Danielito, sin dudarlo, alzó la voz con sus dos brazos en alto, y dijo:

¡Qué bonitas están las estrellas!
Ayayay que bellas
Ayayay que bellas

Entonces la concurrencia guardó silencio, pensando que estas tres líneas eran sólo el preámbulo; pero al notar la tranquilidad de su hijo, la madre, llena de admiración, agregó:

¡Si del estudio, este es su fruto!
Ayayay que bruto
Ayayay que bruto

P.D. No se supo mucho de Danielito en adelante, hay quienes dicen que escribe tonterías en un blog.

1 comentario:

  1. Jajajaja😊 Bueno Daniel, pues estas en lo cierto 😊 hoy estaba triste pero me hiciste reír. Saludos

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